EL ENANO ERRANTE I -
EL DESPERTAR
EL DESPERTAR
Se incorporó muy pesadamente. Estaba tumbado boca arriba, con un terrible dolor de cabeza y no recordaba absolutamente nada. Tenía el casco ladeado, que se quitó bruscamente para ver si se le despejaba un poco la cabeza, pero nada más lejos de la realidad. Tenía un sabor muy agrio en la boca, como a herrumbre, y todos los miembros entumecidos: había tenido sensaciones semejantes otras veces, pero nunca tan intensas. O un gigante había aporreado la montaña con él, o se había cogido la madre de todas las borracheras:
